viernes, 1 de junio de 2012

España y Europa


Hace un cuarto de siglo, quienes tenían la suerte de poder salir aunque fuese un mes a un país europeo para perfeccionar su manejo del idioma extranjero, cuando no había equivalentes a nuestras actuales becas mec y el esfuerzo económico que suponía era considerable, se encontraban con una imagen de España y los españoles que no se correspondía con lo que ellos conocían como nativos, en especial si provenían de regiones del norte del país.

Siesta, fiesta, sol, toros, flamenco, simpatía, ruido, pereza, atraso, paella, tortilla, machismo... eran palabras y conceptos asociados en las mentes europeas con lo español y te podías encontrar con preguntas bienintencionadas de tu familia anfitriona del tipo “¿Pero donde tú vives tenéis lavadoras? ¿Y tren?” que te dejaban KO. Y reacciones de extrañeza e incomprensión por parte de los nativos cuando explicabas no solo que a ti no te gustaba el flamenco, sino que no conocías a nadie que le gustara, o que en tu casa nadie dormía la siesta, o que habías visto nevar en junio en tu ciudad natal... y así con tantas otras cosas.Esto era totalmente cierto entre los británicos, pese a que ya por aquel entonces acudían en masa a España de vacaciones o tras jubilarse. También se aplicaba en otros países, no solo porque entonces la globalización estaba apenas naciendo y la gente viajaba menos, con lo que no había un conocimiento directo ni indirecto de lo español tan amplio como puede haber ahora, sino también porque acabábamos de salir de un “periodo de oscurantismo” y la imagen que se había exportado hasta entonces de España y sus habitantes era la que, supuestamente, atraería más al turista ávido de sol, fiesta y exotismo.

¿Tanto ha cambiado en 25 años la percepción europea y los estereotipos sobre España y los españoles? Realmente no... así que prepárate para explicar tranquilamente y sin acritud cómo son las cosas por aquí cuando estés en el país de destino con tu beca mec 2012. Esquemas explicativos reduccionistas como los estereotipos son muy socorridos cuando no se conoce algo, cuando resulta difícil de entender, cuando se teme, etc. Y sabrás, por propia experiencia, que son insuficientes y poco fiables. Por supuesto, existe la posibilidad de que te guste el flamenco y los toros, duermas la siesta, te encante la playa e irte de fiesta; después de todo, las ideas sobre un pueblo no nacen de la nada, sino de ejemplos que resultan especialmente chocantes a otras culturas.

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