Hace un cuarto de siglo, quienes tenían la suerte de
poder salir aunque fuese un mes a un país europeo para perfeccionar su manejo
del idioma extranjero, cuando no había equivalentes a nuestras actuales becas mec y el esfuerzo económico que suponía era considerable, se encontraban con
una imagen de España y los españoles que no se correspondía con lo que ellos
conocían como nativos, en especial si provenían de regiones del norte del país.
Siesta, fiesta, sol, toros, flamenco, simpatía, ruido,
pereza, atraso, paella, tortilla, machismo... eran palabras y conceptos
asociados en las mentes europeas con lo español y te podías encontrar con
preguntas bienintencionadas de tu familia anfitriona del tipo “¿Pero donde tú
vives tenéis lavadoras? ¿Y tren?” que te dejaban KO. Y reacciones de extrañeza
e incomprensión por parte de los nativos cuando explicabas no solo que a ti no
te gustaba el flamenco, sino que no conocías a nadie que le gustara, o que en
tu casa nadie dormía la siesta, o que habías visto nevar en junio en tu ciudad
natal... y así con tantas otras cosas.Esto era totalmente cierto entre los
británicos, pese a que ya por aquel entonces acudían en masa a España de
vacaciones o tras jubilarse. También se aplicaba en otros países, no solo
porque entonces la globalización estaba apenas naciendo y la gente viajaba
menos, con lo que no había un conocimiento directo ni indirecto de lo español
tan amplio como puede haber ahora, sino también porque acabábamos de salir de
un “periodo de oscurantismo” y la imagen que se había exportado hasta entonces
de España y sus habitantes era la que, supuestamente, atraería más al turista
ávido de sol, fiesta y exotismo.
¿Tanto ha cambiado en 25 años la percepción europea y
los estereotipos sobre España y los españoles? Realmente no... así que
prepárate para explicar tranquilamente y sin acritud cómo son las cosas por
aquí cuando estés en el país de destino con tu beca mec 2012. Esquemas
explicativos reduccionistas como los estereotipos son muy socorridos cuando no
se conoce algo, cuando resulta difícil de entender, cuando se teme, etc. Y
sabrás, por propia experiencia, que son insuficientes y poco fiables. Por
supuesto, existe la posibilidad de que te guste el flamenco y los toros,
duermas la siesta, te encante la playa e irte de fiesta; después de todo, las
ideas sobre un pueblo no nacen de la nada, sino de ejemplos que resultan
especialmente chocantes a otras culturas.
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